Su amplia iglesia, que es uno de los más genuinos ejemplos del arte cisterciense de España, el claustro gótico, la sala capitular y la capilla de San Jesucristo te descubrirán la importancia artística de este monasterio, construido en los siglos XII y XIII, en el que resulta fácil pasar las horas en tranquila y permanente meditación.

Al llegar a la explanada del monasterio, nos encontramos ante un conjunto monumental de grandiosa sencillez. La entrada se realiza bajo un profundo arco apuntado a cuyos lados se conservan restos de la antigua muralla del siglo XII y, en la parte superior, el palacio abacial. Al traspasar esta entrada, descubrirá un amplio conjunto integrado por varias edificaciones que se agrupan en torno al claustro y patios abiertos.

En la parte central, está la iglesia de Santa María (s. XII-XIII) que combina elementos góticos y románicos. Está considerada como una de las construcciones más perfectas de la escuela hispano-languedociana. Su interior nos descubre un espacio sobrecogedor de tenue iluminación.

Desde el lado norte de la iglesia se accede a las dependencias medievales del monasterio, distribuidas en torno al claustro del s. XII reconstruido durante los siglos XIV y XV.