Las cuevas de Arguedas se originaron a finales del siglo XIX, con la finalidad de convertirse en el hogar de aquellos arguedanos, dando el cobijo que precisaba en tiempos de escasez ya que en aquella época no todos podían permitirse adquirir una vivienda.

La geografía del terreno hizo posibilitó excavar en la roca. Estos habitáculos se disponían a lo largo de la fachada para aprovechar la luz natural. No existían los pasillos y se pasaba de una dependencia a otra directamente. La mayoría de las casas contaban con granero y corral, ya que en aquellos tiempos gran parte de sus propietarios eran agricultores.

Estos más curioso de estos alojamientos naturales y bioclimáticos es que se mantienen a una temperatura constante durante todo el año de entre 18 y 22 grados.